...::Historias con pluma y tinta::...

viernes, 18 de enero de 2013

Invierno Capítulo 11


KYRAN
Los días de viaje hacia el norte eran cada vez más fríos. El otoño se hacía notar cada vez más y al mercenario había días en los que le costaba mantener la compostura. Sin embargo, a su acompañante parecía agradarle, tenía nostalgia en la mirada cada vez que se fijaba en ella, y a veces incluso atisbaba una sonrisa. Él no podía cambiar eso, no podía permitírselo. Se había dicho a sí mismo que la llevaría a casa, y por mucho frío que hiciese, por muchas lluvias y nevadas que tuviese que soportar, lo haría.
Mina no era tonta, por supuesto, y no era ajena a los cambios que estaba sufriendo su acompañante. Por las noches era el primero en dormirse y el que más temblaba con el frío. Más de una vez le había sugerido volver al sur, que a ella le era indiferente su destino, pero Kyran se negaba, alegaba cualquier excusa sobre que en el sur ya no encontraba buenos encargos y continuaban su marcha hacia el norte.

miércoles, 16 de enero de 2013

Invierno Personajes 2

¿Os acordáis de Nívea? Más vale que la tengáis muy presente para los próximos capítulos de Invierno.

Por el momento os dejo aquí una imagen (cedida amablemente desde el deviantART de una chica) para que os hagáis una idea de su aspecto.


Os dejo un enlace para que echéis un ojo al trabajo de esta chica, que la verdad es que es una artistaza!


lunes, 14 de enero de 2013

Invierno Capítulo 10


SHAVYN
Corrió con los pies descalzos por una de las calles más estrechas de Lys. Tras ella quedó el furioso tendero al que acababa de robarle unas pocas manzanas, perdido entre la multitud y gritando improperios que hizo que más de algún lyseno se girara. Sin preocuparse por detenerse al llegar al final de la calle, que acababa en una caída libre, saltó y se agarró con la mano libre a la roca. Sus pies no tardaron en encontrar el apoyo que necesitaba en el acantilado que se abría bajo ella. Las olas rompían contra la pared de rocas, unos cuantos metros más abajo. El corto vestido de lino azul que llevaba se le pegó al cuerpo, humedecido, pronunciando la insinuación de la silueta de su delgado cuerpo de piel blanca. Su cabello rubio se mecía alborotado.
No oía más que el rugido de las olas bajo sus pies. Había perdido al tendero, pero sin duda él se acordaría de ella si volvía a aparecer por allí. Tenía que buscar otro sitio donde robar. Descendió con una gracia que envidiaría el escalador más ágil hasta un saliente en el acantilado donde pudo posarse con tranquilidad. Se comió una de las manzanas robadas y se guardó las otras dos en una bolsita de cuero que llevaba atada a la cintura. Eso y el corto vestido era lo único que llevaba encima.